Inicio
 
Inicio
Historia
Productos
Servicios
Contacto
 

En Esmeralda al 1200, entre el viejo y el nuevo Ministerio de Relaciones Exterioires, una placa de bronce comunica el nacimiento de la Confitería BRISTOL, en 1952. Fundada por Alejandro Tálice, la Bristol, como la conocen en el barrio, mantiene los tradicionales frascos carameleros con lentejas de chocolate y gomitas de elaboración propia. Vitrinas y mostradores son los mismos que cuándo atendía Elvira, la Señora de Tálice, que hace dos décadas dejó el local en manos de Pablo Guanco. Los caramelos finos y artesanales que en otra época atraían a los clientes del barrio fueron complementándose con la producción de bombones, stollen, tartas, brioche´s, alfajores de mandioca, strudel, brownies, pasteles de limón y naranja, cáscaras de naranja y mentas.

"Nuestras niñas bonitas son el bouché de dulce de leche, las trufas y las flores de chocolate", señala Gguanco, que además indica que, de generación en generación, la clientela cautiva de la Bristol se ha vuelto más exigente. "Se sienten un poco dueños, orgullosos del negocio".

La mayoría de la clientela se conforma con miembros de familias tradicionales. "Salen de la misa de la Iglesia del Socorro y vienen a buscar los alfajorcitos de mandioca o los brioche´s para el té. Y cuándo me ven alica{ido, me piden que sonría un poco más. Usted tiene que ser más simpático, me exigen. Si, por ejemplo, cambio algo de lugar, enseguida noto su aprobación o reprobación. Pero yo los amo porque, al fin y al cabo, son ellos los que mantienen la tradición", reflexiona Guanco.

Alejandro Schang Vitón | La Nación

..